Fachada piedra artificial

La piedra artificial, el aliado perfecto en la rehabilitación de fachadas

Antes de hablar de cómo rehabilitamos una fachada, conviene entender qué es una fachada y por qué rehabilitarla es un trabajo mucho más específico de lo que parece.

Antes de hablar de cómo rehabilitamos una fachada, conviene entender qué es una fachada y por qué rehabilitarla es un trabajo mucho más específico de lo que parece.

Cuando miramos un edificio desde la calle, lo que vemos es su fachada. No la estructura, no la instalación, no los forjados: la fachada. Es la cara pública de la construcción, la que define su carácter y su presencia en el entorno urbano. Y como toda cara, con el tiempo muestra el paso del tiempo.

Qué es una fachada: mucho más que una pared exterior

Fachada piedra artificial

Una fachada es la cara exterior de un edificio: el conjunto de elementos que separan el interior del exterior y que protegen la construcción frente a la lluvia, el viento, la radiación solar y los cambios de temperatura. Pero más allá de esa función protectora, la fachada cumple otro papel fundamental: define la identidad visual del edificio.

En los edificios construidos hasta mediados del siglo XX, esa identidad visual se expresaba principalmente a través de los elementos ornamentales: las molduras que marcan la separación entre plantas, las cornisas que rematan la parte superior del edificio, los recercados que enmarcan ventanas y puertas, las ménsulas que sustentan los balcones, los balaustres que forman las barandillas. Todos esos elementos no son solo decoración: son la gramática visual del edificio, el lenguaje arquitectónico que lo sitúa en un estilo y una época.

Fachada piedra artificial

Cuando esos elementos se deterioran, y con el tiempo, todos lo hacen, el edificio pierde parte de su identidad. Y restaurarlos correctamente es un trabajo que exige materiales y procesos muy específicos.

Qué es la rehabilitación de fachadas y qué implica

Rehabilitar una fachada no es pintarla. Ni lavarla a presión. La rehabilitación implica intervenir sobre los elementos deteriorados, ya sea reparándolos o sustituyéndolos, con el objetivo de devolver al edificio su aspecto original y garantizar su protección estructural durante las próximas décadas.

En edificios modernos de fachada lisa, la rehabilitación puede limitarse a reparar grietas, sanear y aplicar un nuevo acabado. Pero en edificios con ornamentación, y son la mayoría de los construidos antes de los años 70,  la rehabilitación implica reproducir piezas que llevan décadas expuestas a la intemperie, que han perdido material por erosión, polución o  por cambios de temperaturas y la consecuencia es que esos deterioros van dejando el la estructura al descubierto.

Y aquí aparece el problema central: cada edificio tiene sus propias medidas, sus propios perfiles, su propia geometría ornamental. Un balaustre de un edificio modernista de principios del siglo XX tiene un perfil completamente diferente al de un edificio de los años 50. Un recercado de ventana en el Eixample barcelonés no es intercambiable con el de un edificio de la misma época en el casco histórico de Lleida. No puedes ir a un almacén de materiales de construcción a comprar esas piezas. Sencillamente, no existen en ningún catálogo, porque nunca existieron de forma genérica.

Fachada faja de balcón

Por qué la piedra artificial es la solución más adecuada

Rehabilitación ornamental
Rehabilitacion ornamental

Ante una pieza ornamental deteriorada, hay básicamente dos opciones: sustituirla por piedra natural tallada a medida, en la mayoría de los casos con control numérico, o reproducirla en piedra artificial mediante molde. La primera opción es técnicamente posible en algunos casos, pero implica costes muy altos, plazos largos y la dificultad adicional de encontrar piedra del tono y la textura adecuados. La segunda opción, la piedra artificial,  resuelve todos esos problemas si el fabricante tiene el proceso y la experiencia correctos, respetando la esencia de la pieza original..

La piedra artificial permite reproducir con exactitud cualquier pieza ornamental a partir de una muestra original. El proceso parte siempre de la pieza existente: se toman medidas, se estudia el perfil y la textura, y se confecciona un molde que replica fielmente cada detalle. Con ese molde se fabrican tantas piezas como el proyecto necesite, todas idénticas a la original, con el mismo hormigón y el mismo pigmento para aproximar al máximo el tono al de las piezas que se van a mantener.

En Predecat este proceso está en el centro de muchos de los proyectos que abordamos. Desde la propia web podemos ver ejemplos de rehabilitación de fachadas, balcones, recercados de puertas y ventanas, balaustradas etc. En todos los casos, el punto de partida es el mismo: el elemento original, deteriorado, que hay que recuperar sin que se note la diferencia entre lo nuevo y lo que ya estaba.